Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo
lo que he esperado
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.

Juan Gelman. Premio Cervantes 2007

No le quieras con desgana, no le ames sin motivo, no le sientas en la cama contigo ni le pidas que te lleve fuera un fin de semana

No le encantes con tus cantos, no le silbes traicionero, no le obvies de su boca un te quiero, no le indiques el camino hacia tu cielo.

No le robes la mirada ni le pongas su cara a la almohada, no le cierres el cerrojo, no le invites a una vida turbia ennegrecida, no le quieras como una loca suicida no le mientas, que en ello irá tu vida

Pero si aún después de todo le amas, si después de esto decides tenerlo en tu almohada, y amarle con desgana y pedirle que te saque el fin de semana, entonces quiérelo con los ojos cerrados, ámalo dándole la espalda, mátale su mirada y humedece su cara en la almohada...

Poseo una serie de cualidades de cuestionable valor, poseo una mirada, una reacción, un conjunto de habilidades que todas parten de mi propio corazón.
Conozco mil sentimientos, canto a veces la misma canción, me peino siempre cuando llego al ascensor y nunca salgo sin decir primero adiós.
Una forma de vestir, un rechazo a siempre consentir, una palabra de respeto intercalada, si a propósito de una acción hay que dar una charla poco apropiada.
Sus valores impartidos en mi tesoro se
han convertido, su paciencia, su inquietud en manos de la ciencia, su conciencia de política traicionada en un tiempo, por error, pudo verse en un tiempo traicionada.
Su gusto por la escritura, su eterna y bella dulzura, su coraje cuando alguien le incita al bagaje y su terquedad ante cualquier problema denominado de los de verdad.
Así me han creado y así me han mantenido, hijo de amor y recuerdo de lo acontecido, una duda que jamás he contraído y una vida que gracias a ellos he vivido.
Por todo esto, por lo que falta por llegar, por momentos controlados por incierta oscuridad, por aquel beso, por aquel 'lo estás haciendo mal', porque sí, porque os quiero como soy incapaz de explicar, muchas gracias de verdad.

Una locura me invade, me ciego mirando el presente e invado el pensamiento de la gente. No se como decirte que estoy enamorado, no se como contarte que sin ti mi vida se ha terminado, no se que hacer si tu sonrisa me desaparece, como reaccionar si tu mirada no me merece.
Entendemos la vida de maneras diferentes, tu sabes de sensaciones y yo salgo de la cabeza de un demente. Sabemos lo misterioso de la vida que aún cuando viene jodida, te empeñas en pensar que sólo será un momento y que de aquí ya no existe una salida.
No podemos elegir los caminos, llegan al azar y ninguno apunta donde deseamos llegar, los obstáculos son difícil de saltar, las miradas imposibles de aguantar, los deseos no se pueden controlar si tu alma, mi camino y la senda para llegar, se extienden mas allá de la verdad, la verdad simple y pura del amar.

Lunes de inicio, juicio final, siento mis ojos pesados con austera intención de quererse cerrar.

Las manos se me pierden entre tanto mirar, pues los colores que diferencio o los que tu me puedas mostrar no son más que aquellos que en mis manos se pueden ocultar.

No comprendo esta vida de trabajo muy a mi pesar, de tenencias de horarios, de guiarnos por esos números que dividen el tiempo en cuestiones de esto sí y aquello no, deja para el final lo que de verdad te hace disfrutar.

Quiero ser libre como un ave, un gigante a su pasar, un ejemplo de vida que a menudo deja de estar definida, para quienes por viejo o por maduro no distinguen su realidad de su futuro.

Soñé que estaba solo en un bosque de hadas, que caminaba en un camino donde antaño nuca fui peregrino, que sentía un frío inmenso, que vivía por la inalanción de aquel incienso.

Suave niebla que despierta mis sentidos, antaño apagados por el miedo a ser sufrido y escondidos por presencia de aquel barco que parecía hundido.

Soñé con mi vida, terminó con mi muerte, y en medio de este cuento de seres inertes y maneras de verte comprendí que en este bosque encontraría el motivo de quererte.

Quererte despacio, con dulzura, con momentos reservados a estados de locura, con espacios de tiempo donde la peor de las heridas siempre, aunque tarde, se cura.

Me pides que te explique mi porqué, imploras una razón a la creación, pero se que de mi alma no nacerá una descripción y que en mi fé reside toda la explicación.
Creencia regida por gente que parece dormida, dormidos a nuestro tiempo, a nuestra forma de ser, a los sentimientos de una gente que quieren ser, estar y parecer...
Me considero un ser racional, pero en mi alma agradezco tu manera de crear, quizás no fuera la vida como dicta tu verdad institucional, quizás la vida que creaste vaya mas allá de esa verdad.
Se empeñan en anclarse en una versión intemporal, en que perdamos cierta parte de credibilidad, pero la verdad de quien cree en tu forma de crear es que en nuestro tiempo aún mantenemos tu forma de amar.

Siéntete libre para decidir, para vivir, para sentirte agraciada con cada momento para discernir.
No dejes que las sombras del pasado y las tinieblas del futuro se apoderen de tí, no permitas una lejanía en tus sentimientos de alcoba vacía, no te sientas triste, que si mañana ya será otro día quizás pasado este cuento se haya tornado en alegría.
El poder de la decisión está escondido en el más pequeño recoveco de nuestro corazón, más con la ayuda de la razón, de tu fuerza y una pizca de pasión conseguirás estar al tanto de la vida, que la muerte acudirá otro día como respuesta a las plegarias de quien estuvo en vida suplicando la agonía.
Por eso clamo a la antipatía de sentimientos envenenados para momentos de buen grado, clamo a la astucia de la razón impuesta al sentimiento y clamo a la decisión sobre lo que es de nuestro corazón requerimiento y para nuestra mente un mero sufrimiento.

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Llévatelo a casa

ISBN: 978-1-4092-2739-7
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